14:40 - La Av. Libertador estaba cortada. Sólo personas, algunas que se iban del acto y otras que se acercaban. Al doblar por Av. Comodoro Martín Rivadavia se ve parte del público. En el fondo el escenario desde el que se escucha una voz, si no me equivoco iba a hablar uno de los que estuvo detenidos en la ESMA durante la dictadura.
14:45 -Caminamos rumbo al escenario, cada vez más gente. El calor se hace sentir, seguramente más de 30 grados. La mayoría busca la sombra. Termina de hablar el ex-detenido y una voz femenina anuncia la presencia de Anibal Ibarra, Jefe de Gobierno de la Ciudad. Chiflidos durante la mayor parte de su discurso. Las banderas que están al frente impiden ver el escenario.
14:50 -Se anuncia la presencia de Nestor Kirchner. Aplausos y más aplausos. Un discurso que duró menos de 10 minutos. Algo de lo que dijo: "Que nunca más reine la oscuridad y el oscurantismo en la Argentina".
Muchos más aplausos, a Kirchner todavía lo quieren.
15:00 - Puntual se anuncia a León Gieco, J.M. Serrat y V.Heredia. León Gieco pide que bajen las banderas para que "los de atrás puedan ver". Muy pocos le hacen caso, siguen sordos.
Cantaron 4 hermosos temas, el primero no lo conozco pero el estribillo dice "Todo está escondido en la memoria refugio de la vida y la memoria", un tema hermoso en el que hicieron alusión a la ESMA; a la Amia, a la embajada de Israel, a los 150 mil guatemaltecos desaparecidos, a las represiones estudiantiles en Méjico, a los chicos que mata el escuadrón y a Rodolfo Walsh entre otras cosas. Luego vinieron "Todavía Cantamos" y "Solo le pido a Dios". Por supuesto, no faltó el cántico "El que no salta es un militar!! el que no salta es militar!!".
Mucha gente, mucha emoción. Y los familiares de los desaparecidos siguen ahí...
15:30 – Se da por terminado el acto y todos se retiran.
15:40 - Muchos se quedan conversando, descansando a la sombra. Se ven curiosidades.
Un Videla de la ironía que regala jabones para lavar culpas y posa en el marco del cuadro que se robaron en el Colegio Militar.
Las abuelas con su fuerza de siempre.
15:35 - Vemos que muchas personas caminan por dentro de la ESMA, a esta altura “futuro museo de la memoria”. Buscamos una de las entradas y nos mandamos.
Por dentro, miles de personas caminan por las calles de ese gran laberinto lleno de edificios abandonados, llenos de secretos, lleno de recuerdos. Algunos se sientan en los cordones a descansar. Otros toman unos pedacitos de piedras de un sector en construcción. Creerían que era como el Muro de Berlín, un momento histórico sin duda, pero no se si para llevarse una especie de souvenir.
Algunos recorrían la ESMA pensando en que allí estuvo su hijo, que es allí donde lo tuvieron secuestrado, donde lo torturaron como este matrimonio que después vi caminando juntos, abrazados.
Mi diálogo con la señora. Yo: le puedo sacar una foto. Ella: Si. Yo: listo gracias. Ella: No, gracias a vos.
No lo se, me tocó.
15:45 - Allí adentro me encontré con un panorama que no pensé encontrarme. No voy a juzgar a nadie, cada uno tiene sus motivos y su lógica propia. Algunas de las dependencias estaban abiertas y sin llaves. Al entrar a ellas, la mayoría oficinas, vi a todos revisando placares, escritorios, dando vuelta sus cajones. Vi a uno llevarse un cuadro con una reproducción de Quinquela Martín, sellos de goma, actas de documentación. Había una terrible necesidad de buscar información... uno creyó encontrar un libro con datos sobre desaparecidos y lo guardó en su morrales. Era como una gran búsqueda del tesoro en la cuál todos buscaban algo... buscaban lo que sea...
16:00- Llegamos al edificio principal, cientos de personas. Buscando respuestas, buscando calmar la bronca, la angustia, buscando respuestas, buscándonos a nosotros... los argentinos del presente y del pasado.
Vi muchos grafitis, había necesidad de expresarse. Algunos cantaban la marcha peronista en el hall central, otros dejaron sus opiniones en las paredes donde todo vale y se confunde. Con que escribían? Con tizas...
En uno de los pasillos me encontré con una situación bastante tensa, donde dos jóvenes pretendían llevarse un cuadro con una foto de militares. Un señor mayor (de camisa naranja) y una señora (abajo a la izquierda en la foto) a los gritos querían que nadie tocara el cuadro. El señor argumentaba “algún día este cuadro va a estar en el Museo y lo van a ver millones de personar y si vos te lo llevás en tu casa no lo va a ver nadie”. La señora se cansó de discutir “La puta que lo parió! Respeten la memoria de los campañeros caídos. El cuadro se queda acá y se acabó.” Dos generaciones bien distintas.
16:20 - Desde afuera respiré un poco más tranquilo, el calor ya no pegaba con tanta fuerza. Aunque me cuesta tomar real dimensión de lo vivido esa tarde. El hecho de haber entrado, algo que no estaba en mis planes.
Sin embargo pienso en el dolor de aquellos padres que llevaban el cartel de “Milicos Asesinos”, los imagino volviendo a casi, un día que no fue como cualquier otro. Ellos dos solos, con un vacío que llevan dentro de sus pechos, desde hace ya 28 años.